La contaminación del agua de los mares y océanos puede definirse como la alteración física, biología o simplemente estética producida por la actividad directa o indirecta de los seres humanos. Una gran parte de los desechos producidos por el hombre va a parar al océano
Cada año se arrojan a los océanos grandes cantidades de desechos y contaminantes. Muchas de estas sustancias ni siquiera existían hace cincuenta años. La contaminación, en particular de las aguas costeras se debe tanto a las actividades terrestres como a las marinas.
¿SABIAS CUANTO TARDA LA BASURA EN BIODEGRADARSE?
La situación de los mares no hizo más que empeorar en los últimos tiempos. El aumento de la población, la falta de una legislación nacional y global estricta, clara y severa, que persiga y castigue a las empresas infractoras, el número creciente de países industrializados, la polución de los ríos, los vertidos de los barcos, las aguas fecales, los millones y millones de toneladas de plásticos que se lanzan con negligencia en sus aguas y que acaban con la vida de un sinfín de animales o el uso y abuso de pesticidas, DDT, dioxinas y metales pesados son todas ellas causas de primer orden que explican el paulatino deterioramiento de sus condiciones. Uno de los ejemplos más claros de las consecuencias que ocasionan los vertidos incontrolados sobre los ecosistemas marinos lo descubrió casualmente el oceanógrafo estadounidense Charles Moore, quién localizó una gran mancha de basura que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Tras estudiarla, advirtió que sus dimensiones eran colosales. Actualmente se calcula que es dos veces más grande que la extensión de un país como España y, lo peor, continúa creciendo a un ritmo veloz.
La “sopa de plástico”, como la bautizó Moore, está formada por unos seis millones de toneladas de desperdicios, no sólo desperdigadas por la superficie del océano sino, en algunos casos, llegan a encontrarse hasta a treinta metros de profundidad.



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